miércoles, 4 de junio de 2014

Yo hago parte de la izquierda contaminada

Si tengo que decirlo, no soy la misma mujer que llegó al municipio de Apartado y vivió la guerra y la vive, Apartado cambió mi vida. Me contaminó el corazón sentir el dolor y la incertidumbre de la gente en medio de la muerte selectiva que determinó quien podía quedarse en una región y quién no.

Me contamino los oídos escuchar el llanto de las mujeres buscando a sus maridos y sus hijos en las bananeras , en las orillas de los ríos y en el río.. Me persigue el llanto de los perros que permanecían al lado del cuerpo de los hombres y mujeres que los habían cuidado. Nunca más la noches fueron diáfanas ni tranquilas porque en medio de la oscuridad la muerte avanzaba imponiendo lógicas de poder sobre los cuerpos de las mujeres. Nunca más pude estar tranquila porque supe que el poder militar convivió y convive con el ejercito paramilitar cuidador de los bienes de unos pocos.

Soy de la izquierda contaminada que ha visto a niños y niñas perder el sueño y la utopía porque los municipios privilegian la inversión en la llamada " seguridad armada" y ocupa segundo lugar la inversión en salud, educación, vivienda.

Soy de la izquierda contaminada que hace todo los esfuerzos por entender que las insurgencias han creado territorialidades de poder que se enfrentan al poder hegemónico del Estado y han generado otras formas de habitar los territorios.

Soy de la izquierda contaminada que entiende que el modelo económico y el desarrollo del Estado que privatizando lo público ha logrado romper las organizaciones sociales en ese afán de sobrevivir.

Soy de la izquierda contaminada que cree que los Estados Unidos tienen la obligación de respetar nuestros asuntos internos y no seguir utilizando nuestro territorio como campo de batalla contra nosotros y América Latina.

Soy de la izquierda contaminada que ve en Santos el cumplimiento de una agenda internacional que le obliga pactar acuerdos de paz.

Soy de la izquierda contaminada que NO acepta el Uribismo como alternativa porque sabemos que su plan de muerte y su metodología de negociar sin ceder es ya agenda probada de exterminio.

Ya no soy la misma por eso quiero un proceso de paz que permita a mi vida de mujer volver a creer y tranquilizar mi corazón, un proceso que nos ayude a fortalecer un frente amplio donde logremos superar el modelo económico excluyente que ha profundizado la guerra imponiendo sus intereses.

Si no nos toca la paz por lo menos empujamos para que pueda ser, considero que alivio mi alma este 15 de junio diciéndole a URIBE que no estoy dispuesta a seguir viviendo en medio de la guerra, que sus practicas totalitarias de exterminio me asuntan, que yo se de su capacidad de imponer la crueldad.

Soy de la izquierda contaminada que quiere y merece vivir en paz.


Gloria Cuartas

martes, 27 de mayo de 2014

Carta abierta a Clara Eugenia López Obregón y Aida Avella Esquivel, Al Comité Ejecutivo del POLO y Equipo Coordinador UP

Carta abierta a  
Clara Eugenia López Obregón  y   Aida Avella Esquivel,
Al Comité Ejecutivo del POLO y Equipo Coordinador  UP
 
Por una Plataforma Nacional e Internacional por la Paz en Colombia un Frente Amplio por la Vida Digna
 
En nombre del Colectivo Otra Colombia es posible saludamos la extraordinaria campaña liderada por Clara Eugenia  López Obregón y Aida Abella  Esquivel. No dudamos en ningún momento en articular con alegría y voluntad nuestros esfuerzos en la campaña electoral realizada el 25 de mayo en Colombia,  campaña que representa la voluntad popular de quienes hemos transitado por los rumbos de una izquierda que acoge los mandatos de hombres y mujeres en este país diverso y desigual, que sabemos del dolor y los costos  que produce la guerra.  Clara y Aida, queremos seguir a su lado trabajando  por los procesos de paz con  justicia social; llamamos a los partidos políticos Polo y UP, al movimiento social y popular,  a rodear con una agenda programática la agenda de Paz en la segunda vuelta el 15 de Junio del 2014.
 
Por Primera vez hay dos mujeres en el escenario político-electoral abordando con inteligencia y valor los desafíos de Colombia a la luz del debate nacional con horizonte global, reconociendo que la demanda de salidas a nuestros problemas estructurales, manifiestos en una  agenda propia, no se resuelven solo con nuestro interés y preocupación local. Sabemos que mientras se invierta en la guerra y tengamos nuestro territorio como plataforma al servicio de la muerte, de la entrega  de la soberanía a los intereses externos, es imposible abordar la tarea de la paz.
 
Manifestamos nuestro llamado a reconocer que en medio de las diferencias que nos asisten con el candidato presidente Juan Manuel Santos, podemos, como expresiones políticas diversas, abordar un diálogo con diversas expresiones políticas, y abrir la discusión por una agenda que incluya nuestros interés, y en especial lo que significan los avances del proceso de la Habana. Podemos ver aquí la oportunidad de configurarnos como una plataforma nacional e internacional por la paz , como una confluencia o frente amplio de los hombres y mujeres que queremos la paz, con lo que ello implica en términos de más participación incidente, monitoreo,  discusión de los mecanismos que realmente avancen en el reconocimiento de una guerra larga,  y que conduzca a que generemos colectivamente los mecanismos que materialicen la redistribución del poder, que pueda ser evidenciada en la redistribución de la riqueza y el poder político en los territorios al servicio de la vida.
 
No podemos admitir que el proceso difícil y complejo de la Habana se rompa; no podemos tolerar que se imponga el fascismo y el estado confesional. Llamamos a las mujeres y hombres dirigentes  políticos del POLO y la UP, a discutir, entre otras, esta propuesta  y tomar una decisión por la paz.
 
Hoy más que nunca la pregunta de Virginia Woolf en las Tres Guineas, en 1938, sobre còmo parar la guerra, nos plantea el interrogante de còmo enfrentar la seducción que pretende  argumentar a favor de la guerra. Esta pregunta en el 2014 se nos plantea a todas y todos, y tenemos que responder con decisión y firmeza a este desafío. No más guerra, no más heridas abiertas en nuestros territorios; trabajemos por el derecho a la paz con justicia y el derecho a un país con un proyecto nacional capaz de articularse como bloque de poder Latino Americano, que  nos permita enfrentar esta crisis ética, es decir la crisis del capitalismo, que prefiere la guerra como modelo e instrumento fatídico de superación de la crisis.
 
Colectivo Otra Colombia es Posible.

 

lunes, 19 de mayo de 2014

Nota aclaratoria

Querido Padre Javier, Comunidad de Paz. Por estos días se escucha y se observan imágenes de  Piedad Córdoba entrando en dialogo con -paramilitares-militares y sentí indignación y profundo dolor. Tal vez un sentimiento demasiado humano que pueda considerarse contrario a la paz, pero  no se en que marco estos contacto  se dan, no se si se habrán establecido contacto con las victimas en especial con ustedes contándoles lo que vendría por las consecuencias que esto traería.
 
Solo deseo manifestar que me ha sorprendido con esta noticia, que nunca supe de este proceso, siento el deber de expresar esto ya que me han visito ustedes en otros episodios con Piedad Córdoba  y puede generarse confusión. Se que en el marco de la Paz esto llegaría pero me imaginaba que vendría después de establecer contacto con las victimas y por lo menos explicar el duro transito que implica mirar de frente a quienes han gestado desde el Estado los crímenes atroces contra la vida de tanta gente, contra la Comunidad de Paz consolidando territorios en el Urabá para implantar megaproyectos que determinan el papel del capital por encima de los seres humanos.
 
Nota: debo dejar manifiesto que tengo profundo cariño por Piedad, esto no me quita el derecho de expresar mi inconformidad con esta situación.
 
Gloria Cuartas M

lunes, 17 de marzo de 2014

Queridas Clara y Aida ( Polo –UP)

Después de un largo silencio hoy tenemos razones que nos llenan de alegría. Gracias Clara, gracias Aida, por los esfuerzos al recuperar y tejer nuevas posibilidades de convergencia que nos ayudan a recuperar la confianza y el trabajo por este país que merece alcanzar la paz y un buen vivir en solidaridad.

Quiero expresar en nombre del Colectivo otra Colombia es Posible que junto a Aida Avella, regresamos a nuestra casa con la confianza que el camino recorrido y la memoria de un país que en su geografía lleva la huellas de la guerra y de la UP, abriendo nuevos caminos.

La historia de la UP, nos compromete con la esperanza, con la dignidad, con la alegría que no es pasado, porque se mantiene intacta. Nuestro interés de trabajar por la paz, desde las relaciones cotidianas permitirán articular esfuerzos y seguir desarrollando los acuerdos y los trabajos comunitarios, que nos afiancen el intercambio en el tejido de la autoridad entre comunidades en diálogos intergeneracionales, que nos ayudarán a profundizar en "la geometría del poder "

Gracias Aida, por convocar a tantas organizaciones de la izquierda que escuchamos tu llamado y nos convenciste de la posibilidad de expresar nuestra mejor sonrisa, la mejor disposición de aceptar esta apuesta por el derecho a la paz.

Gracias por dignificar una historia permanente de hombres y mujeres en Colombia y en el exilio que no han dejado de luchar un solo día de su vida, por una Colombia que pueda reconocer su naturaleza y vivir con ella, en armonía y no solo como recurso que se pueda explotar en bien del capital y la expoliación.

Con ustedes nos arriesgamos otra vez a tejer el proceso político con la lealtad y la confianza que nos da la madurez después de tantas tristezas. Esta campaña la trabajaremos con ustedes y por nosotros con la convicción que será posible avanzar en la construcción del frente amplio y soberano, que tanto necesita el país y América Latina.

Colectivo Otra Colombia es Posible.
Gloria Cuartas

Dídima Rico Chavarro, Rosalba Torres Rodríguez, Laura A. Sánchez Torres, Maritza Barreto, Luz Helena Montoya.


Bogotá, Marzo 15 de 2014

jueves, 6 de marzo de 2014

EL MOMENTO Y EL LUGAR QUE SE OCUPA EN LA POLÍTICA IMPORTA

Colectivo Otra Colombia es Posible,  a propósito de las elecciones del 2014

Gloria Cuartas M.


Estoy en deuda de manifestar y escribir mi opinión sobre el momento político en que se desarrollan estas elecciones de 2014. En esta reflexión intento saldar parte de la deuda aludida y  explicar mi posición y actitud política de abstenerme de votar en las elecciones parlamentarias, así como de mi decisión de votar en las elecciones presidenciales  por Aida Abella.

 Ante todo quiero expresar y agradecer el apoyo de mujeres  y hombres comprometidos con otra visión de país, quienes me han acompañado en el camino de la política y la política electoral.

Soy activista del Colectivo “Otra Colombia es Posible”, un espacio creado desde diferentes lugares intercambiando sueños y propuestas. El Colectivo “Otra Colombia es Posible” es una de esas experiencias de la izquierda no orgánica que hace parte del arco iris de posibilidades en la vida política Colombiana, que solo tiene memoria de buenos recuerdos, de hombres y mujeres que, en libertad de conciencia, saben que entran y salen con la certeza de crear fuera y dentro, desde la ética, desde el arte, desde la belleza creadora y espiritual manifiesta en la tarea del día a día. Memoria de hombres y mujeres con quienes desde la experiencia hemos ido pensando y repensando, creando conocimiento y uniendo diversas expresiones en debates fértiles y refrescantes. Veinte años alrededor de esta iniciativa de vida, y con ella uniendo voluntades,  en especial con el partido comunista, la UP, el Frente Social y Político, el Polo, y después Marcha Patriótica… y después caminos que nos conducen al desafío de resignificar nuestros lugares y nuestra vida, en esta decisión de vivir en paz con justicia. Caminos todos en la búsqueda de posibilidades de incidir en el desarrollo de los acuerdos de paz en este país nuestro.

 El Colectivo es una apuesta en libertad política; es una relación libre y en libertad en la política. En él vamos sumándonos solos o juntos en propósitos que siempre tienen en común el derecho a vivir dignamente, el derecho a vivificar un proyecto de país justo. Sabemos desde el Colectivo que después de los acuerdos de paz por venir nunca más serán iguales los lugares, ni los espacios creados y habitados; reconocemos que el ejercido del poder será distinto, y que por eso tendremos que tener la decisión real y política de saber decidir si nuestro papel es empoderarnos para administrar el capital o para profundizar en experiencias democráticas que cambien las relaciones de poder, y en las que la ética de lo público sea reflejo de la ética en lo privado.

El Colectivo Otra Colombia es posible es un espacio político acogedor para la vida, en el cual he desarrollado mi actividad política permanente y desde el cual participé como candidata al Senado en tres oportunidades. En ese trajín político aprendí que ser mujer y ser mujer política cuesta mucho, y más si esa opción es electoral. Ser mujer política es entregar en ese propósito la vida misma, es saber esperar, es saber sentir, es saber perdonar, es saber que no estamos solas en medio de la inseguridad y la incertidumbre; es seguir creyendo en los pequeños propósitos que se van materializando en la oportunidad de vivir dignamente. Eso significa para mí ser mujer y mujer política, y yo siento que durante mis últimos 20 años he sido leal a ese propósito. Ser mujer y mujer política es tejer en medio de la resistencia al olvido; es tejer en medio del terror… y es creer en las instancias políticas de las izquierdas, reconociendo que en las izquierdas ni todas ni todos somos iguales. Yo creí y aposté a la regla del juego de la política... Me propuse no estar dispuesta como mujer en la política, a ser medida con el mismo parámetro patriarcal de la instancia partidaria de la que haces parte, y eso tiene serias y duras consecuencias...

El lugar que se ocupa en la política importa. Y como el lugar en política importa, entonces esa ubicación que te asignan te deja expuesta a competir con los otros, con los compañeros internamente y con los que no lo son.  Una competencia política y electoral en la cual nunca se cuenta con igualdad de condiciones  en ningún escenario. Aún con tus  propios amigos y amigas en cualquier instancia pública, social, cultural, académica,  sindical, en fin, entre amigos el voto se  reparte silenciosa y discretamente según acuerdos patriarcales de conveniencia. Si te dejan entrar a una asamblea o si te dejen hacer parte de un programa de televisión o de radio, siempre es una dura prueba que pasar, hay que saber esperar una opción en esa distribución de las oportunidades de explicar tus propuestas.

Así pasamos a la otra prueba para una mujer en la política: ¿qué se propone?, ¿cómo esas propuestas se articulan a la dimensión política del programa político del partido?,  y, ¿cómo el partido recoge y asume las propuestas de  las mujeres, en esa dimensión que es capaz de ver en lo pequeño la fuerza de lo global, para poder comprender que no se pueden seguir buscando respuestas en lo local a lo que representa dimensiones globales? Qué difícil es que se acepte que ¡Seguro existen pasos a dar pero no desligados de esta comprensión de la totalidad!

Este camino  escogido del hacer política como insumo de vida, es largo y tortuosoNos falta todavía construir la confianza y la autoridad femenina que nos permita a las mujeres  recuperar el diálogo político para volver a creer en los actos femeninos como contribución a la tarea por la paz desde el cuerpo y el pensamiento de mujer; que nos de la capacidad de identificar, trabajar y proponer desde la diferencia sexual y la desigualdad territorial. Esos enfoques, implican cambios culturales desde las propias mujeres y hombres con otras miradas, así como la adecuación institucional, la inversión  para enfrentar decididamente el cuidado de lo público y enfrentar la corrupción y la falta de transparencia, que han permeado la conciencia social y la vida económica. Pero las cosas no cambian al ritmo de nuestros deseos. Cuántas discusiones al interior de los partidos; cuántas apuestas se hacen, mientras se distribuyen desde el patriarcado las oportunidades o lo que hoy conocemos como privilegios. Cuántos acuerdos públicos que se pactan y luego, de acuerdo a las circunstancias, se renegocian en privado tantas exclusiones con pretextos poco claros.

Como mi vida es esencialmente política, aún resuena en mí la crisis al interior del POLO, esa instancia diversa esperanzadora donde durante muchos años en equipo tejimos un proceso político de izquierdas convencidas de su apuesta idearía por lo alternativo. Fue la ilusión política de muchos y muchas, de jóvenes entusiastas y comprometidos, y sin embargo, la exclusión y los señalamientos internos de algunos,  nos decían que algo no funcionaba bien, y que fueron deteriorando las relaciones entre los directivos del partido, llevaron a lo insalvable, a la insensata división. Llevaron a la insalvable división que superó el debate estructural para enfrentar el régimen.

Esta crisis producto de una ceguera frente a los principios  que nos unían, una experiencia dolorosa que nos enseña que no basta con entregar avales,  contar votos y ganar curules; que nos dice que es necesaria la cooperación, la solidaridad y restablecer la confianza en los sectores que construimos con acumulados tan importantes. Afortunadamente esto ya es parte de la historia y seguramente estas lecciones aprendidas pueden aportar de cara al proceso del desarrollo de los acuerdos de paz, y ojalá podamos participar y no nos veamos entre nosotras y nosotros como obstáculos insalvables.

Pero tantas oportunidades perdidas y tantos fracasos evitables parecen no ser suficientes para reflexionar y corregir el rumbo, y la división y la polarización se tornan permanentes.
Y por eso declaro que estoy triste por la división y la polarización; estoy triste por la manera como se desconocen al interior de la izquierda las historias de las izquierdas. La confianza en la política se debe dar dentro y fuera de los partidos; es necesario hacer una evaluación autocritica desde las izquierdas, sobre la forma en que hacemos partido, sobre cómo hacemos política; sobre qué se arriesga y para qué. Es necesario abrir diálogos e inclusive pedir perdón, antes de llegar a acuerdos electorales para sanar heridas, para superar las inconsistencias, la discriminación y la exclusión, para reestructurar los tejidos rotos, para recobrar confianzas y, sobre todo, para evitar continuar legitimando el poder de las oligarquías, fungiendo como simples partidos de oposición constituidos a la justa y exacta medida de los requerimientos del poder dominante.

 Estoy aún más triste por la manera como las mujeres nos tratamos en política y por la forma como nos tratan a las mujeres en la política. Porque a pesar de que avanzamos y maduramos en relatos construidos teóricamente para mejorar las prácticas de vida política de las mujeres, de hombres y mujeres, en la práctica cotidiana son escasas las manifestaciones de confianza y reconocimiento, y muchas las de discriminación, de marginamiento y de exclusión. Sabemos de las apuestas en la tarea por la garantía de los derechos, del trabajo por la paz, de las luchas desde la vida cotidiana, pero todavía no hemos evaluado rigurosamente cómo el modelo neoliberal ha logrado la tarea de violentarnos como hombres y mujeres, y de enfrentarnos en luchas internas hasta hacer que prime lo individual asexuado y despolitizado. 

Debo decir a todas y a todos que decidí tomarme un tiempo de reposo espiritual; decidí tomarme un tiempo para evaluar nuestro accionar político y resolver desde el interior de mi vida en que otras formas de hacer política es posible explorar, con la seguridad de que no es lo electoral la única ni la mejor manera de participar y actuar en la política. Por supuesto que tenemos derecho como mujeres a elegir y ser elegidas, claro que sí, pero soy consciente de que hasta tanto no tengamos condiciones organizativas y económicas que nos den autonomía para enfrentar la exclusión dentro de los partidos, y en especial dentro de la izquierda, en mi caso será difícil creer que este propósito se pueda lograr a corto plazo. Ahora es necesario saber que no nos basta a las mujeres hacer política desde apenas nuestras intencionalidades, sino que necesitamos condiciones financieras suficientes y redistribución efectiva del poder; necesitamos sobre todo autonomía, esa condición política de la que Virginia Woolf predicaba que solo era alcanzable cuando como mujer se disponía de “un cuarto propio y quinientas libras”.

Decidí tomarme un tiempo de reposo en la participación electoral, pero de ninguna manera me tomaré un descanso en la política. Por el contrario, dedicaré todo mis esfuerzos a seguir luchando al lado de tantas voces, al lado de tanta gente; seguiré acompañando a tanta ilusión por un país mejor; estaré siempre con tanta gente desde las márgenes, luchando por la justicia; me viviré con tanta gente creyendo en la superación política del conflicto social y armado… seguiré con tantas ganas de vivir en paz, con tanto compromiso de participar limpiamente y en condiciones éticas en la construcción de una Colombia en paz y socialmente justa.

Sé que se aproximan nuevos tiempos y nuevas realidades políticas. Seguramente un día cercano, y tras un acuerdo de paz y reconciliación con justicia social, y como resultado de un proceso de verdad pública, empresarios, paramilitares, militares y políticos en su unidad de propósito, y por supuesto las insurgencias, estarán haciendo parte de listas de candidatos a las diferentes corporaciones locales, regionales y nacionales. Pero no acepto participar hoy, y en nombre de la democracia, en la legitimación de unas listas al Congreso integradas por un personaje que ha destruido la vida humana y la confianza institucional y ciudadana, que ha profundizado el dolor a la naturaleza, y que con su lista indigna sigue promoviendo la guerra al servicio del capital para garantizar un modelo económico excluyente, a la vez que se impone la impunidad y la desmemoria.

Es esta afrenta a la democracia la que me lleva a manifestar que NO VOTARÉ en las elecciones al congreso. Porque me indigna, me ofende y me duele tanto como mujer ver al expresidente verdugo y autor de tanto sufrimiento de las víctimas en este país en la listas al Congreso. Porque moralmente me siento incapaz de votar y legitimar este proceso electoral de 2014 en el que, como lo confirma la investigación de León Valencia[1]Los herederos de la parapolítica y los aliados de poderosas fuerzas ilegales han contaminado toda la política colombiana. La cifra es espantosa. 131 candidatos de 23 departamentos herederos de la parapolítica o con nexos con fuerzas ilegales están compitiendo para llegar al Congreso de la República. 48 aspiran al Senado y 83 a la Cámara de representantes. Muchos de ellos tienen una gran probabilidad de salir elegidos”.

Y en las elecciones presidenciales daré mi voto por  Aida Abella, una MUJER que con su vida en el exilio y su coraje al regresar hace un llamado a la conciencia del país. Mi voto por Aida Abella es un voto a la ética en política; es un voto con el que quiero rendir tributo a la memoria y visibilidad de las víctimas del genocidio de la Unión Patriótica; es un voto también contra el olvido, un voto para reanimar la esperanza de que aún es posible otra Colombia.

Todo llegará a su tiempo. Declaro que como mujer y mujer política seguiré trabajando por el derecho a la paz; reafirmo que seguiré acompañando a la gente que construye otra forma de vivir y defiende sus territorios. Seguiré creyendo que un día nos trataremos con respeto y sabremos reconocer y articular los esfuerzos de un proceso popular que clama por la unidad y que exige unidades de acción basadas en el reconocimiento y la igualdad de oportunidades.
Reclamo que tenemos derecho a exigir plenas garantías para ejercer la ciudadanía y la democracia, porque la oposición necesita garantías políticas para acceder en igualdad a las oportunidades  que se reparten soterradamente los partidos del establecimiento.

Seguiré creyendo que un día nos trataremos con respeto y sabremos reconocer y articular los esfuerzos de un proceso popular que clama por la unidad y que exige unidades de acción basadas en el reconocimiento y la igualdad de oportunidades.

Seguiré luchando, desde el lugar que ocupo, junto al Colectivo Otra Colombia es Posible y desde mi lugar como mujer políticamente situada en la izquierda, porque reclamo que tenemos derecho a participar   con garantías y con justicia.

Gloria Cuartas

[1] [1] Valencia, León. La Maldición de Mancuso Revista Semana, 1 de marzo 2014 http://www.semana.com/opinion/articulo/leon-valencia-la-maldicion-de-mancuso/379049-3

viernes, 27 de septiembre de 2013

Carta abierta a los magistrados RUBEN DARIO PINILLA COGOLLO y MAGISTRADA MARIA CONSUELO RINCON JARAMILLO


Septiembre 4, 5, 6 – 2013 A propósito de la Decisión entre otras de la sala de conocimiento de justicia y paz del Tribunal de Justicia y Paz de Medellín que  ordena Investigar al Ex presidente Uribe   “ Expedir copia de esta decisión y de las pruebas correspondientes para investigar al ex presidente Álvaro Uribe Vélez por su participación en la promoción, organización y apoyo a grupos paramilitares y asociaciones Convivir ligadas a ellos directamente, por acción y omisión y/o concertarse con ellos, no sólo como Gobernador de Antioquia, sino después y como Presidente de la República. Por lo tanto, las copias se enviarán a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes.” 



CARTA ABIERTA 

MAGISTRADO RUBEN DARIO PINILLA COGOLLO y MAGISTRADA MARIA CONSUELO RINCON JARAMILLO


Desde el día en que se hizo pública la decisión de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, sentí, en mi mente y en mi corazón que lo vivido y lo sentido en la Región del Urabá, como testiga presencial que fui del dolor, de la muerte y de la pérdida de credibilidad institucional, comenzaba a ser aclarado, que la verdad sobre lo sucedido comenzaba a ver la luz. Sentí que por fin terminaba el silencio de los jueces y se empezaba a dar una respuesta valerosa al clamor de las víctimas, aunque todavía sigamos esperando que su voz sea escuchada y sus reclamaciones plenamente atendidas.

Sentí, con la decisión del Magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo, de la Magistrada María Consuelo Rincón Jaramillo, un principio de esperanza y de fe. Ahora creo que el proceso que sigue en el esclarecimiento de las verdades de este país no puede seguir siendo construido con base en fragmentos no visibles emitidos por los operadores de justicia. Ahora confío en que un día no lejano se tomará conciencia de la espacialidad que produce la guerra y que los relatos de las y los investigados no solo serán las fechas y las pruebas que aporten mostrando responsables ante la verdad jurídica. Tengo la esperanza de que un día aprenderemos a ver que la ruptura de las relaciones familiares, personales, productivas, sociales, políticas y culturales ocasionaron cambios y grandes daños en las mentes y los espacios habitados. Sé que jamás un pueblo, sus calles, sus vecinos y sus veredas serán los mismos y que nunca más la geografía de Antioquia seguirá siendo igual. Estoy segura de que en ese continuo espacial que nos muestra cómo los muertos señalan rutas, nos arriesgaremos a presentar hipótesis que permitan reflexionar sobre lo que significa la muerte en el contexto de los intereses por imponer un modelo económico, y comprender que los hechos de la guerra traspasan las fronteras y que ni sus causas ni sus implicaciones se circunscriben al lugar puntual del crimen, sino que se relacionan con el país entero y que transforman su geografía y los rostros de sus gentes.

Doy gracias a cada una de las personas que con esta providencia judicial permiten y hacen posible llegar a esta etapa de la investigación para conocer la verdad sobre un capitulo doloroso y vergonzoso de la realidad de la historia de Antioquia y del país.

Ruego a los Magistrados Rubén Darío Pinilla Cogollo, a la Magistrada María Consuelo Rincón Jaramillo que nos permitan satisfacer nuestro interés de dialogar con él para conocer más a fondo el significado, los alcances y las consecuencias de la sentencia del Tribunal. Considero esta concesión del Señor Magistrado como un aporte a la construcción de los contextos necesarios para abrir el camino al derecho a la memoria, a la verdad, a la justicia y la reparación, en estos esfuerzos de pensarnos en el derecho a la Paz y de profundizar en lo que significa la justicia transicional, de la cual aún tenemos mucho que pensar y trabajar. Tales contextos son fundamentales para comprender profundamente lo ocurrido, evaluar sus consecuencias y discutir las posibilidades de construir lo que el poeta Bachelard designa como el espacio feliz, verdaderas topofilias que “…aspiran a determinar el valor humano de los espacios de posesión, de los espacios defendidos contra fuerzas adversas, de los espacios amados”. El derecho colectivo al espacio, al territorio, a los lugares, es un derecho inalienable que debe ser restituido a las víctimas.

Señor Magistrado, Señora Magistrada. Valoro su decisión valiente y justa porque esta abre el dialogo sobre la complejidad de los debates en torno a la justicia transicional, la ley de tierras, los acuerdos de paz, los impactos económicos de la firma de los TLC, rutas obligadas para comprender lo que le ha pasado a este país. Exalto su providencia porque de ella se deriva la necesidad de saber las verdades de lo ocurrido y volver a re-significar los lugares. Aprecio su fallo porque nos da razones para exigir que se debe dar cuenta de los daños a la naturaleza y a la red de la vida, del dolor del agua y de los animales, y nos da argumentos para reclamar la identificación y la sanción a los responsables; porque no basta con apenas unos datos que registren las estadísticas de la impunidad y que advierten la diversidad y la desigualdad de historias no asexuadas; porque no es suficiente el dato de los fallos de los jueces que dan la buena nueva de la restitución de tierras, y porque resultan intrascendentes las declaraciones de los militares que se arrogan el derecho a decidir quién puede retornar o no a su tierra y a su territorio, al arbitrio del concepto de seguridad que les convenga y de acuerdo con los intereses que estén determinando las tensiones territoriales.

Reconozco como todos que es largo y tortuoso el camino que debemos recorrer en la construcción de la paz con justicia, porque la paz exige la construcción del espacio feliz, el espacio justo. El espacio feliz en el que, como en el poema de Neruda, tengamos todos un día, “…los niños, las niñas en la escuela con zapatos, / el pan y la justicia repartiéndose / como el sol se reparte en el verano…”


Gloria Cuartas Montoya



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viernes, 2 de agosto de 2013

Entre Líneas - Una lucha contra la impunidad


En el campo colombiano se vive con toda fuerza el conflicto. Y en los vastos territorios rurales sin dios y sin ley, las minorías étnicas, la infancia y las mujeres lo padecen aún con mayor intensidad. Gloria Cuartas se hizo líder comunitaria y fue alcaldesa de Apartadó, en el Urabá antioqueño, región que fue el epicentro de esa guerra sin reglas ni control entre guerrilla, militares, paramilitares. En este capítulo del programa, hacemos un recorrido por la violencia desde la base, por los intríngulis de la zozobra que se vive en las comunidades, en un entramado complejo que propició el mismo estado colombiano.